SALUD

Molestias propias del embarazo: Dolor lumbar

Durante los nueve meses de gestación tu cuerpo sufre muchos cambios y son frecuentes las pequeñas molestias asociadas a tu estado. Además, se trata de una etapa en la que debes cuidarte más y recurrir a sencillos pero eficaces remedios.

El embarazo es una etapa de inmensa felicidad para cualquier futura madre, aunque no está exenta de ciertas molestias. Desde muy pronto el cuerpo empieza a reaccionar a su nuevo estado y el cambio hormonal puede provocar que surjan alteraciones. Todas se pueden aliviar, sólo hay que saber cómo hacerles frente.

Inevitablemente, uno de esos cambios será el aumento de peso que se localiza, sobre todo, en la zona delantera del cuerpo, debido al aumento del tamaño del pecho y por supuesto al del abdomen.

 

Este incremento, desplaza el centro de gravedad de la mujer hacia adelante, lo cual debe compensarse con mayor esfuerzo de los músculos de la espalda y la cadena posterior (principalmente isquiotibiales y glúteos). Si estos músculos no están adecuadamente tonificados, se produce un arqueo de la espalda, acentuando su curvatura natural y originando dolores lumbares que pueden llegar a ser realmente incapacitantes. 

Esto provoca que, por ejemplo, pasar mucho tiempo sentada o de pie, te provoque dolor y que salir de la bañera o levantarte de un sillón te suponga un esfuerzo.

"Como en el último trimestre ya no es posible conseguir tonificación muscular, la única forma que tenemos de aliviar estos dolores es mediante la colocación de una faja lumbar."

¿Qué puedo hacer?

Esta circunstancia normalmente aparece en el último trimestre del embarazo. En este momento, ya no es posible conseguir la tonificación muscular, así que la única forma que tenemos de aliviar estos dolores es mediante la colocación de una faja lumbar. 

Tiene que ser una faja que sostenga  la tripa desde la parte inferior y reparta la carga homogéneamente por una amplia zona de la espalda.

Si tu trabajo te obliga a estar sentada todo el día, intenta mantener los pies apoyados en una banqueta o taburete y utiliza una pequeña almohada en la parte baja de la espalda. Además, haz pausas para levantarte y caminar.

Igualmente es importante que evites permanecer de pie durante mucho tiempo. Usa calzado cómodo y evita los tacones.